SIMANCAS

Municipio  perteneciente a la provincia de Valladolid, en la comunidad autónoma de Castilla y León. En la localidad, ubicada junto al curso del río Pisuerga, se encuentra el Archivo General de Simancas.

Su origen se debe a los vacceos, que fundaron una aldea de nombre de Septimancas. Pronto se convertiría en un importante nudo de comunicaciones en época romana entre Emérita Augusta (Mérida) y Caesaraugusta (Zaragoza).
En época árabe se sitúa la célebre historia del “Requerimiento de las siete doncellas”, ocurrido en tiempos de Abderramán II.

El nombre del pueblo se ha asociado a la frase que el Califa pronunciaría al recibir las doncellas amputadas: “Si mancas me las dais, mancas no las quiero”. En la plaza mayor hay una fuente con siete caños que representan los brazos de las doncellas.

En 1465 el Almirante de Castilla don Fadrique Enriquez trata sin éxito de tomar Simancas para amenazar la posición de Enrique IV en Valladolid; éste premió la fidelidad de sus habitantes concediéndoles la hidalguía a todos ellos y separando Simancas de la jurisdicción de la ciudad de Valladolid. Cuando dos años después ordena el reforzamiento del castillo, se le adelanta Don Alonso Enríquez, hijo del Almirante de Castilla, conquistándolo y edificando la actual fortaleza.
Castilla era uno de los pocos reinos importantes que carecía de un archivo unificado, por lo que en 1540 Carlos I ordena la creación de un archivo general de la corona de Castilla en el castillo de Simancas. Felipe II segregará definitivamente a Simancas de Valladolid y concederá unas ordenanzas específicas al archivo.

QUE VER
CASTILLO/ ARCHIVO GENERAL DE SIMANCAS
El muro que lo rodea, los cubos, las almenas, el foso, la entrada y dos puentes son de la época medieval, finales del siglo XV. La capilla fue reformada por la familia Enríquez en el siglo XV; la actual es una reforma de los años 1950. Tiene una hermosa bóveda estrellada pintada, donde están representadas las armas de sus fundadores: Don Alonso Enríquez y Doña Mª de Velasco. Se conserva también la cámara de tormentos.

El castillo propiamente dicho se debe a las reformas del siglo XVI, de Juan de Herrera y Francisco de Mora. Se proyectó la linterna de la Torre del Obispo con forma acampanada. Hubo más reformas en los siglos XVII y XVIII.

El Archivo de Simancas fue el primer archivo oficial de la Corona de Castilla, y existe como tal desde 1540, aproximadamente dos siglos después de que la Corona de Aragón tuviese el suyo. Este llamativo retraso ha sido objeto de reflexión para los historiadores que han estudiado el devenir histórico de la institución. Se han propuesto varias explicaciones, entre ellas el nomadismo de la corte, la guerra contra los moros y las luchas internas entre los Trastámara. ​
Un Estado del siglo XVI como la corona castellana, que pretendía sumarse a los nuevos tiempos de modernidad tras el Medievo, necesitaba rodearse de un aparato burocrático perfectamente articulado, y en ese sentido la figura del archivo fue crucial. Desde el primer momento se planteó, aunque sin concretar el lugar, que estuviese emplazado en una fortaleza, por mera cuestión de seguridad a la hora de custodiar los documentos que iba produciendo el aparato estatal.
El hecho de que se fundase de manera tardía tiene una cierta connotación negativa por el retraso que implica respecto a otras potencias europeas, pero también positiva, pues, si se pudo fundar, fue porque el contexto sociopolítico lo permitía, las instituciones estaban asentadas y producían documentos que requerían una conservación adecuada.
Desde el primer momento y hasta tiempos recientes, el AGS no fue destinado a tareas de índole cultural, pues sólo respondía a una necesidad expresa de un sitio para conservar los documentos. En esa línea, un archivo centralizado es un punto de apoyo para el buen gobierno de un monarca, pues en él se hallan físicamente los documentos que legitiman su mandato.
Con el paso del tiempo, la fundación del Archivo de Simancas se ha encumbrado a la categoría de «hito de la archivística española».​ En cierto sentido lo fue, ya que, tras varios intentos, allí se concretó la idea de establecer un archivo oficial en Castilla. Además, éste se dotó casi cinco décadas después (en 1588) de un reglamento pionero en cuanto a su funcionamiento.

IGLESIA DE EL SALVADOR
Con su torre-pórtico románica del siglo XII, su interior está organizado en tres naves de salón, cubiertas con bóvedas de crucería estrellada. Las piezas más destacadas son el retablo mayor de estilo plateresco, el retablo de la Resurrección de estilo renacentista y el relieve de la Piedad.

PLAZA MAYOR
En su centro hay un templete de música en el que cada año se elige a las doncellas en las fiestas patronales. Las siete doncellas que se entregaron mancas al califa son recordadas por los siete caños de metal de la fuente que hay en la plaza. En los soportales encontramos el Ayuntamiento y la Casa de Cultura, de estilo neoclásico.

Mas de Interés
Plaza del Mirador cuyo nombre hace referencia a sus vistas sobre el río Pisuerga y el Puente medieval de 17 ojos. Cuyo dos arcos más cercanos fueron volados por Wellington durante la Guerra de la Independencia.
Rollo de Justicia que recuerda los siglos de controversia con Valladolid sobre la jurisdicción del municipio.

Hospital del Salvador (finales del siglo XVI), estuvo abierto hasta el año 1840. El edificio es de ladrillo con portada de medio punto de piedra, incluye dos hornacinas con esculturas y escudos heráldicos de la ciudad.

FIESTAS Y TRADICIONES
Historia del tributo de las «Siete doncellas»
El día 6 de agosto, se celebra la fiesta patronal del salvador, en la que rememora la historia de las doncellas de Simancas.
Cuarenta y una personas representan a mediados de julio, cada año desde la instauración de esta cita, en 1994, la Jura del Rey Ramiro II de León, que conmemora el hecho histórico de la batalla de Simancas, en la que las tropas cristianas derrotaron a las de Abderramán III, y el posterior juramento del monarca, que prometió a su pueblo no volver a utilizar a las jóvenes de Simancas como moneda de cambio ante las exigencias de los moros, una vez que ellas decidieron cortarse las manos para evitar ser entregadas.
La Jura es el cierre del ciclo de la leyenda de aquellas valientes doncellas, siete jóvenes que en este acto abandonan el papel que asumieron un año atrás para dejar paso, el 6 de agosto, a las siguientes doncellas, otras siete chicas que se vestirán los trajes medievales con los colores del arco iris en el «Requerimiento» —el alcalde de la Villa requiere a cada joven en su casa, en un acto tradicional que saca al pueblo a las calles— posibilitando así que el ciclo vuelva a comenzar.

AGENDA

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